
Es un gusto y un verdadero espectáculo ver correr a Lorenza Morfín. Su espigada figura, toda enfundada en rojo, con los colores de Specialized-Oakley -sus patrocinadores-, destacó desde temprano el sábado 30 de abril en la pista del rancho La Joya, de Playas de Tijuana.
Prácticamente Lorenza venía del campeonato Panamericano celebrado en Colombia, una cita donde el selectivo mexicano de ciclismo de montaña no obtuvo los resultados que esperaba y que, en el caso de la rama femenil, significó perder una plaza que estaba en disputa para las olimpiadas de Londres 2012.
En ese campeonato Lorenza quedó séptimo, Daniela Campuzano acabó en décimo y Anayantzi Guzmán Fuerte se ubicó en el lugar 21, lejos de la colombiana Ángela Carolina Parra Sierra y de las norteamericanas Heather Irmiger y Mary McConneloug, quienes se alzaron con el oro, plata y bronce panamericano.
De las tres mexicanas sólo Daniela Campuzano no pudo correr en Tijuana; pero bien valió la pena porque, entre paréntesis, ese mismo día obtuvo un histórico tercer lugar en la Mellow Jhonnys Classic celebrada en Austin, Texas, un evento que además de ser puntuable para el máximo serial estadounidense US Pro XCT, otorgó puntos UCI (C1).
Pero Lorenza y Anayantzi tuvieron oportunidad de medirse en el circuito de 7 kilómetros de Tijuana que, además de definir la Copa Gobernador en la modalidad de ciclismo de montaña, resultó puntuable para los campeonatos nacional, estatal y para el municipal de Ensenada.

Desde que arrancó, Lorenza impuso un ritmo impresionante, tanto por lo rápido que iba como por la aparente facilidad con que pasaba por los tramos más técnicos de la pista, en especial aquella primera bajada que tantas caídas provocó. Simplemente su ritmo era inalterable.
Al final de la carrera, el tiempo que marcó al completar sus cuatro vueltas (una hora, 40 minutos y 10 segundos), le hubiera valido para colarse en cuarto lugar en la categoría Avanzados AA, o séptimo en Juvenil Expertos, las dos categorías varoniles que también dieron cuatro vueltas a la pista.
Además, pudimos apreciar su sencillez y el trato amable que tuvo con todo mundo, lo mismo corredores que espectadores, y en especial con los niños que se le acercaban. A todos prodigó sonrisas y con todos posó gustosa para la foto del recuerdo, como lo que es: una verdadera campeona y la más internacional de las bikers mexicanas.
La pista me encantó, igual que la gente. Hubo muchísima porra, creo que los ánimos nos ayudan a darle más duro. Me gustó el circuito, estaba bastante bonito.
Prácticamente no las vi porque desde que arranqué iba adelante. Además, yo vivo en Cuernavaca, a dos días de distancia, y aquí ustedes tienen la ventaja de que pueden pasar a Estados Unidos para levantar el nivel. Esa es una ventaja muy grande, y creo que están trabajando bien. Mañana hay carrera de ruta y creo que ya hubo de pista. He visto aquí a los entrenadores, que son cubanos y creo que van bien; le están echando bastantes ganas y eso es lo que cuenta. Estos son siempre proyectos a largo plazo; habrá que hablar de cuatro a seis años, así es el ciclismo. Pero (el nivel) lo veo bien, y hay que seguir echándole ganas.
Londres 2012 está descartado con los resultados de los Panamericanos. Tengo 29 años y más que proyectos, ya ando de salida. No sé cuántos años me queden; uno, dos, tres, pero ya ando más para allá que para acá. Pero mientras aquí andamos.
De que hay poco, hay poco. Yo llevo 13 años y siempre entran y salen corredoras. Daniela y yo somos las dos más fuertes de México. Ahorita ella está corriendo en Estados Unidos. Al rato vemos cómo le fue y a los demás de México, pero el ciclismo tú sabes que no es un deporte muy barato. Tú sabes que casi cada año tienes que estar cambiando las ruedas, las suspensiones. Y además hay muchas ramificaciones: que si la ruta, que si la pista, que si el down-hill. Y no sé, creo que es cuestión de tiempo. En mi caso, si tuviera que hablar de éxito, hablaría de constancia. Tuve suerte con patrocinadores y con el hecho de estar saliendo fuera. Es cosa de echarle ganas y de tiempo.
Tiene obviamente ventajas y desventajas, pero son ciclos, todo son ciclos. En lo personal el material Specialized me gusta bastante. A veces en el deporte hay que ser medio egoístas, ¿no? Entrenar lo que tú debes, comer lo que tú debes, dormir a la hora que quieres. Hay gente, por ejemplo, como Emmanuel Valencia que le encanta estar en grupos; así se motiva, se alegra, y yo soy más solitaria. Hubo un punto en el que me gustaba más jalar por mi lado, y el hecho de “arriar” gente, como siempre digo, me estresa. En ese sentido como que soy más egoísta y jalo para mi lado. En lo personal a veces trabajo mejor sola, y hay gente que necesita estar acompañado. Me decía Emmanuel Valencia: “si no hay gente yo no puedo comer”. Y yo siempre como lo que quiero a la hora que quiero, ¡y así son las personalidades! A mí me tocó la época fuerte de Ziranda Madrigal, de Salvador Barriga, y de ellos aprendí bastante. Gracias a ellos me fui a Italia, a un equipazo, la verdad, y en lo personal vas creciendo y vas agarrando tu rumbo. Con Specialized tengo un muy buen material…
Justo les acabo de dar un ejemplo a unas niñas que se me acercaron. Si lo comparara con la escuela, el universitario más burro a lo mejor sabe más que el más inteligente de kinder o de primaria. Y ¿qué fue lo que se le dio? Pues el tiempo. Aunque sea burro, algo se le tuvo que haber pegado con el tiempo. Es lo mismo con el ciclismo, a veces nos queremos comer el mundo; yo a los 17 decía “sí a los mundiales y a los Panamericanos”, pero después te das cuenta que sólo el tiempo te lo da: el manejo, la experiencia, la madurez, la condición. Son 10 años, a lo mejor es un proceso muy lento, pero para eso mejor hay que seguir estudiando, tener otras actividades. Y como es un proceso bastante lento, les diría que no se desesperen.